LA RUTA DE LA SEDA II
De Bujara a Estambul
La Ruta de la Seda fue la gran ruta comercial que comunicó Oriente con Occidente y Occidente con Oriente. Y esa ruta permitió un gran intercambio de mercancías, de ideas, de arte, de formas de construir, de religiones y de formas de vida.
Los turistas y viajeros, recorremos trozos de Asia Central y China y olvidamos toda la parte en que la Ruta se va aporximando a Occidente. Me picó la curiosidad, y como tenía tiempo y dinero, fui haciendo poco a poco este fantástico recorrido. Este es mi relato.
La Ruta de la Seda, fue la gran vía comercial que relacionó Oriente con Occidente. El comercio se hacía con el sistema de comercio de relevos que permitía que las mercancías viajaran miles de kilómetros entre China y Europa sin que un solo comerciante tuviera que recorrer toda la ruta.
En lugar de viajes directos de extremo a extremo, el comercio se fragmentaba en etapas:
Un mercader transportaba la seda (o cualquier otro bien) desde su origen hasta una ciudad o mercado intermedio.
Allí, vendía la mercancía a otro comerciante que conocía mejor el siguiente tramo del camino, incluyendo el idioma, los peligros y los impuestos locales.
Debido a que el producto cambiaba de manos muchas veces, cada intermediario añadía un margen de beneficio, lo que hacía que artículos como la seda o las especias fueran extremadamente caros al llegar a su destino final en Roma o Bizancio.
Los actores y factores clave en el sistema de relevos fueron;
Los Sogdianos: Considerados los intermediarios por excelencia de la Ruta de la Seda entre los siglos IV y IX d.C., dominaban las redes comerciales en Asia Central y actuaban como el "eslabón" principal en este sistema de relevos.
Caravanas y Caravanserais: Los comerciantes se agrupaban en caravanas para protegerse de los bandidos y utilizaban los caravanserais (posadas fortificadas) como puntos críticos de descanso y "relevo" comercial.
Este modelo fue fundamental para que la Ruta de la Seda sobreviviera durante siglos, permitiendo que la seda china llegara a los mercados de la antigua Roma a través de manos asiáticas, persas y árabes sucesivamente.
BUJARÁ es, junto con Samarcanda, una de las dos ciudades históricas de la cultura uzbeka en Uzbekistán. En Bujará vivía una antigua comunidad judía desde hace 2500 años. Sin embargo, en la actualidad sólo 3000 judíos siguen residiendo en la ciudad.
Hacia 710 los árabes la conquistaron. Se volvió un centro político e intelectual de Asia Central gracias a su biblioteca Siwan al-hikma, «Almacén de la Sabiduría». Su biblioteca pudo tener hasta 45 000 libros, que junto a su población, la convertía en la rival de Bagdad como centro de aprendizaje y cultura. El pensador Avicena (médico, filósofo, astrónomo y científico) nació en Bujará en el siglo X y allí vivió durante muchos años. De ahí era también natural Bujari, uno de los principales recopiladores de tradiciones del profeta Mahoma de la tradición musulmana suní.
En 1220 fue destruida por Gengis Kan, pero logró recuperarse durante la dinastía timúrida. Bien pasado el año 1800, fue absorbida por el Imperio ruso.
El minarete de Kalyan, también conocido como la Torre de la Muerte, pues según una leyenda es el sitio donde se ejecutaba a los criminales arrojándolos desde lo alto durante siglos. El minarete es la parte más famosa del conjunto, y domina sobre el centro histórico de la ciudad.
Los minaretes de la región eran posiblemente adaptaciones de las «torres de fuego» o faros de las anteriores épocas zoroastrianas. La torre tiene 45,6 metros de alto, y puede verse desde lejos en las vastas llanuras de Asia central. Hay una escalera de ladrillo en espiral que se retuerce por el interior.
Mezquita Kalon Uno de los iwanes del patio central. El mihrab y el minbar de la mezquita. Vista exterior de la mezquita.
Se terminó en 1514 y tiene una capacidad para 12.000 personas. Junto con la madrasa Mir-i-Arab forman el complejo Po-i-Kalan
Se estableció como un foco para promover el islam y las enseñanzas de la orden sufí Naqushban.
Ha sido la única madrasa a la que la URSS le permitió abrir después de la 2ª Guerra Mundial y fue el principal centro de formación de imanes y líderes espirituales de toda la Unión Sovietica. Hoy continúa funcionando como una escuela coránica activa, donde se estudia teología, el Corán y árabe.
El Arq es una gran fortificación. La entrada a la ciudadela está enmarcada por dos torres que datan del siglo XVIII. Las partes superiores de las torres están conectadas por una galería, habitaciones y terrazas, En el centro del Arq hay un gran complejo de edificios, uno de los mejor conservados es la mezquita de Ul'dukhtaron.
En la leyenda, el creador del Arq era el legendario príncipe persa Siyavash. Cuando era joven, fue ocultado a su madrastra en el país-oasis de Turana. Siyavusha y la hija del gobernador local de Afrosiab se enamoraron. El padre de la enamorada les permitió casarse, siempre que Siyavusha hubiera construido un palacio que pudiera ser rodeado por piel de toro, la que obviamente dio como tarea imposible. Pero Siyavusha cortó la piel del toro en tiras finas, atadas a los extremos, y dentro de esto límites construyó el palacio.
.La primera referencia conocida del Arq esá" de Narshakhi Abubakra (899-960), que escribió, "Biden, el gobernante de Bujará, construyó este fuerte, pero pronto fue destruido, muchas veces fue reconstruido, destruido varias veces". Abubakra dice que cuando el último gobernante pidió consejo a sus hombres sabios, le sugirieron que construyera la fortaleza alrededor de siete puntos, que están en la misma relación que las estrellas de la constelación de la Osa Mayor. Así construida, la fortaleza nunca más fue destruida.
La edad del Arq no se ha establecido con precisión, pero a partir de 500 d. C. ya era la residencia de los gobernantes locales. En la fortaleza de la ciudadela, vivían los emires, los líderes militares y muchos sirvientes. Los soldados de Gengis Kan tomaron Bujará, los conquistadores reventaron las defensas y saquearon la fortaleza.
Durante la Edad Media, en la fortaleza trabajaron Rudakí, Ferdousí, Avicena, Al-Farabi y más tarde Omar Jayam. También se encontraba una gran biblioteca, sobre la cual Avicena escribió: He encontrado en esta biblioteca libros que no conocía y que nunca antes había visto en mi vida. Los leí y conocí a todos los científicos y a todas las ciencias. Frente a mí, las puertas de la inspiración y las grandes profundidades de conocimiento que no había imaginado que podrían haber existido.
Lo más probable es que la biblioteca fuera destruida años más tarde durante una de las conquistas de Bujará.
CONTINUARÁ









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