martes, 15 de septiembre de 2026

LA INDIA

 

VIAJE A LA INDIA OCTUBRE DE 2011

Desde el 3 hasta el 21 de octubre realicé con viajes Ámbar un viaje a “LA OTRA INDIA” visitando varias ciudades de este país. La India era uno de esos lugares que me quedaban por visitar, y la verdad es que lo que he visto no me ha defraudado, es más, me ha impactado.

A continuación está el programa que me dio la agencia sobre este viaje. Después mis impresiones. Todo constituye la crónica de un magnífico viaje.

Dia 3 octubre.- Vuelo Madrid a Delhi.

Día 4 octubre.- Delhi – Tour de Old y New Delhi.

Día 5 octubre.- Delhi – Agra.

Día 6 octubre.- Agra – Fatehpur Sikri – Abhaneri – Jaipur.

Día 7 octubre.- Jaipur.

Día 8 octubre.- Jaipur – Bundi.

Día 9 octubre.- Bundi – Kota – Shivpuri.

Día 10 octubre.- Shivpuri – Gwalior.

Día 11 octubre.- Gwalior – Datia – Orchha.

Día 12 octubre.- Orchha.

Día 13 octubre.- Orchha – Khajuraho.

Día 14 octubre.- Khajuraho – Benarés.

Día 15 octubre.- Benarés.

Día 16 octubre.- Benarés.

Día 17 octubre.- Benarés – Delhi – Amritsar.

Día 18 octubre.- Amritsar.

Día 19 octubre.- Amritsar – Delhi.

Día 20 octubre.- Delhi. Vuelo de regreso.

Día 21 octubre.- Llegada a Madrid.

Y aquí iba a poner una fotografía de todo el grupo, pero se me ha perdido y no he podido encontrar otra. Total no pasa nada pues son personas que no conocía y que lo más probable es que no les vuelva a ver. Es lo que suele ocurrir en casi todos los viajes.


Llego a Delhi por la noche. El autobús que nos lleva al hotel recorre calles oscuras, vacías. Solo veo casas destartaladas, casas nuevas y mucha suciedad por el suelo.

Por la mañana visitamos la ciudad.

El autobús nos lleva a la Mezquita de Hama Masid, la mayor de la ciudad y una de las mayores de la India. Por el camino todo lo miro con curiosidad, con expectación, veo ritsos, bicicletas, algunos automóviles, furgonetas, autobuses y gente. Aquí viven 16 millones de personas y están por todas partes, todo está lleno.

La mezquita me recuerda mucho a las de Asia Central, sólo que sin los azulejos azules. Y no es raro porque este edificio, al igual que otros muchos fue edificado por un emperador o rey mogol. Es un edificio bonito, pero lo que más me llama la atención son los colores de las ropas de las mujeres ¡Son tan diferentes a los que se ven en Europa!


Y luego la calle. Estamos junto al viejo Delhi y damos una pequeña vuelta en un ritso, en uno de esos triciclos que un hombre mueve dando pedales. Montamos otro y yo y el hombre se las ve y se las desea para hacerlo mover. Al final del trayecto pide una propina y le doy 100 rupias, menos de 2€, una cantidad desor-bitada para la India, pues el viaje habrá costado 30 ó 40 rupias. Hoy el hombre ha hecho su agosto. Es mi primera experiencia comercial. Enseguida aprendo lo que es mucho y lo que es poco.




Luego vamos al Monumento a Gandhi, el lugar donde fue incinerado. Su tumba no existe pues sus cenizas fueron echadas en varios ríos. Es un lugar como de peregrinación para los hindúes. La gente anda en silencio, es respetuosa y el lugar está limpio. Y yo me asombro ante el colorido de las ropas de los grupos abigarrados de mujeres, mujeres y hombres que vienen de todas partes de la India. Yo me pregunto como un martes puede haber tanta gente, hasta que caigo que aquí viven 16 millones y que muchos tendrán este día libre o serán sus vacaciones, eso sin contar los de otras ciudades. Total solo hay 1000 millones de personas en la India.


Y desde allí al Templo Sikh. Los Sikh son los practicantes de una religión fundada en el siglo XVI. Los sikh siempre fueron guerreros, hoy todavía muchos llevan cuchillos y espadas. Sus templos se distinguen enseguida: las cúpulas son doradas. Y en el interior se guarda una copia del libro sagrado frente a la que ora un sacerdote y junto a la que cantan salmos religiosos. Todo el altar es dorado o de pan de oro, yo eso ya no llego a distinguirlo.


Los sikhs son muy ricos y afortunadamente son muy caritativos. En todos los templos se hace comida que se reparte gratuitamente a todo el que se acerca allí. Mujeres y hombres voluntarios hacen la comida, la sirven y lavan los cacharros. Y todo con el dinero que ellos aportan. A mi me parecieron personas amabilísimas, agradables y simpáticas. No ponen ninguna pega cuando les quieres hacer una foto, es más, te lo facilitan cuanto pueden, y a veces hasta llegan a posar con lo cual la estropean.

Como nuestro guía era sikh pudimos entrar en las cocinas y recorrer todas las dependencias del templo. Hasta probamos el pan que hacían, que era un pan delicioso.

A continuación vamos a visitar la Tumba de Humayum, un monumento que es Patrimonio de la Humanidad y un claro antecedente del Taj Mahal. En realidad no es una tumba, es todo un conjunto funerario. Y en estos jardines hay muchas aves que andan tranquilamente sin asustarse de nadie, y ardillas grises que andan por todos los sitios y no se están quitas ni un momento, y árboles de tronco retorcido, como los que salen en las películas de la selva, que me gustan mucho. Y luego las pequeñas tumbas, solitarias, con un cierto abandono que les da un toque como de romanticismo, como de lugar virgen en medio de la selva que uno acaba de descubrir. Para mí aquí radica el encanto de este lugar.

A la salida del restaurante hay unos encantadores de serpientes. Cobran 10 rupias (20 ó 30 ctms) por hacerles una foto. Es su forma de ganarse la vida. Ir a la India y no hacer una foto a los encantadores de serpientes es casi lo mismo que no ir, esa es por lo menos mi idea. ¡Es algo que está tan unido! No pude entretenerme mucho, el grupo tenía que ir a la Puerta de la India. Es la parte más señorial de la India inglesa, la puerta es un monumento a los hindúes caídos en la guerra mundial. Hay un extenso parque y los niños se bañan en los estanques, la gente pasea y los puestos de chuches y refrescos ponen una maravillosa nota de color. ¡Ah! Los refrescos están al sol y la gente los coge tal cual y se los bebe. Será para no pillarse anginas.


Las ruinas de Qutab Minar, Patrimonio de la Humanidad, están a las afueras de Delhi. Aquí está el minarete más alto del mundo. Todo es muy antiguo, del 1100 ó 1200 y es el monumento islámico más antiguo de la India.


 Es una mezcla de arte indú y arte musulmán de influencia española y mogola. Todo el conjunto me resulta muy exótico, si estuviese en medio de la selva, recubierto en parte por árboles y plantas, parecería uno de esos templos de Kim de la India o del Libro de la Selva. Todo me resulta a la vez familiar y a la vez nuevo. Nunca había visto en la realidad nada de esto, sólo lo había visto en películas y dibujos de libros de aventuras.

A las 7 de la tarde ya es casi de noche y el guarda nos echa rápido. Mi primer día en la India ha sido denso en imágenes y en lugares visitados. ¿Cómo serán los próximos?









jueves, 3 de septiembre de 2026

Por Valencia y Castellón

POR VALENCIA Y CASTELLÓN 

Alarcón 9 junio.

Alarcón se aparece de repente, y junto a la carretera hay una alta torre con una gran explanada que la rodea, y allí se puede aparcar. Alarcón tiene un recinto amurallado que rodea la antigua población y también el castillo. Además de la torre donde estamos hay otras torres en lo alto de cerros circundantes. Estas torres sirvieron para la mejor defensa de la ciudad.


Toda la fortificación es de origen árabe y dependió inicialmente  del Califato de Córdoba. Tras la descomposición del clifato Alarcón pasó a depender del reino de taifa de Toledo. Durante su permanencia en poder de los musulmanes sirvió como defensa en sus peleas y luchas internas. En 1184, Alfonso VIII, asedia la fortaleza durante nueve meses y la gana finalmente. A partir de entonces, el castillo de Alarcón mereció la atención de los reyes de Castilla que lo engrandecieron y reforzaron, a la par que le otorgaron el señorío de amplios territorios circundantes. Los sucesivos reyes se la iban dando a unos nobles o a otros – o a Órdenes Militares – según sus necesidades y conveniencias. Lo bueno que tuvo durante toda esta época es que no tuvieron lugar ataques importantes, por lo que la conservación era excelente.

En el año 1963 se rehabilitó como Parador Nacional de Turismo.


Aymara y yo nos paseamos por el centro histórico del pueblo. Había muy poca gente por las calles; algún que otro turista, algún que otro joven y algunos niños a buscar chuches. Perros y gatos sueltos por la calle no vimos ninguno, y coches y motos tampoco recordamos.

Ya me voy acostumbrando a pasear en soledad por pueblos y ciudades de España, pueblos y ciudades con mucha historia sobre sus piedras y con buen arte civil y religioso en sus edificios, pero el turismo artístico y cultural no se lleva mucho en este país. Así que miramos exteriormente los edificios, comentamos algo de lo que vemos (solo comentamos de lo que sabemos para que así no lo olvidemos), paramos con mucha frecuencia buscando fotos que nos agraden y andamos y andamos, de vez en cuando descansamos y al final nos vamos.


Valencia – 10 junio.

Vuelvo a Valencia después de 15 años o más. Se la vengo a enseñar a Aymara y a recordar lugares, sucedidos y revivir sentimientos. Todos mis viajes son viajes sentimentales. Casi todos son nostálgicos, con muchas nostalgias de cosas que imaginé, de cosas que deseaba que ocurriesen, de cosas y situaciones que nunca pasaron. Y casi todos también son anhelantes, llenos de anhelos de saber, de comparar, de soñar y de disfrutar de ilusiones. Y muchos son una sorpresa, porque nada es tal como lo imaginé.


Vuelvo a la estación del tren, esa estación del modernismo valenciano, tan bonita, tan original. Y paso por la plaza del ayuntamiento, tan llena de flores, tan cuidada, tan luminosa.

En el Mercado hoy no hay pescado. Es lunes y los pescadores y los pescaderos descansan, y los peces también. Quería enseñarle a Aymara las anguilas, pero fue que no. Le conté a Aymara que la gente de aquí es tan amable que me dijeron como se guisaban las anguilas, el bacalao inglés y las setas. Y ella vio el Mercat en todo su esplendor y con muchos turistas que vienen a observar la arquitectura y la vida que hay en este sitio.

La Lonja de la seda sigue estando al lado del Mercado. Y hay muchos, muchos turistas para visitarlo. Lo bueno que tienen estas visitas es que lo ven a la carrera, ya que después de aquí tienen que ir a visitar otros lugares y para que les dé tiempo se tienen que dar mucha prisa. Y los que vamos a visitarlo sin pertenecer a ningún grupo tenemos tiempo para verlo con detenimiento.

La gran sala de la Lonja, donde se hacían las transacciones comerciales es espectacular. Las columnas retorcidas dan más sensación de fuerza y de verticalidad. Pero sobre todo llevan la vista hacia arriba, y allí arriba se abren como si fuesen palmeras. Y las ramas se entrelazan y crean


una cubierta protectora. Dicen que este techo estuvo pintado de verde. Quizás quiso ser una imagen del paraíso, o de un lugar de una gran arboleda con frescas sombras donde se goza de un gran bienestar, el bienestar propio de una ciudad tan prospera como Valencia en esa época.

La catedral.

La catedral de Valencia es  de estilo gótico valenciano, aunque también contiene elementos del románico, del renacimiento, del barroco y de la época neoclasica. El actual emplazamiento ha sido lugar de culto desde la época romana, ya que allí se encontrba un templo dedicado a Júpiter. Sobre este templo se elevó una iglesia visigótica, luego los musulmanes levantaron una mezquita, y en el siglo XIII se hizo del lugar una catedral cristiana. En 1262, el obispo mandó tirar  el edificio de la mezquita y mandó construir una catedral. Esta nueva catedral se hizo deprisa para marcar bien la diferencia entre el territorio musulmán y el cristiano.

Esa rapidez en la construcción explica que no sea un catedral muy grande, ni suntuaria, pues no es obra  financiada por reyes o nobles  sino que fue financiada por la burguesía local.


El cimborrio me gustó por la gran cantidad de luz de entra hacia el altar, y por lo elegante y airoso de su construcción.


Me gustan mucho las pinturas que hay sobre el altar mayor. Son unas pinturas que mandó hacer  el papa Alejandro VI y que luego fueron tapadas por unos adornos barrocos. Estas pinturas se han redescubierto en junio del 2004. Me parecen muy adecuadas para estar en el cielo sobre el altar mayor.

Estas otras fotos son de la iglesia de la Virgen de los Desamparados, la patrona de Valencia. Esta capilla que está junto a la catedral se hizo entre 1652 y 1666.
La iglesia no me gustó casi nada. Quizás fue debido a mi mal estado físico y psíquico en ese momento. Cuando vuelva a Valencia la volveré a ver con atención y detenimiento.



Real Capilla de la Virgen de los Desamparados.

Por el interior de Castellón. - 11 junio.

Tenía apuntado venir a este pueblo, a Vilafamés, pero al llegar aquí me di cuenta de que ya habíamos estado el año que vinimos a pasar unos días a Peñíscola. Como el recorrido planeado para hoy es largo, decidimos marcharnos y seguir nuestro itinerario.

Vamos por una estrecha carretera, una carretera llena de curvas que nos obliga a ir despacio, tan despacio que podemos ir mirando tranquilamente el paisaje. Pedregosos campos de cultivo en los que peqcueños muros de piedra delimitan la propiedad, y en esos campos se cultivan almendros, cultivos que hacen que se entienda mejor porqué en estas zonas hay fábricas de turrón: turrón del duro y del blando, turrón de Alicante y Jijona; uno con las almendras enteras y otro con las almendras trituradas.

Cuando el terreno se inclina se ven bancales. Bancales que se hicieron Dios sabe cuando, pero que se hicieron para dar de comer a la población que habitaba la zona, no para estar entretenidos cuando no tenían nada que hacer.

Un poco más adelante la carretera por donde vamos atraviesa el cauce pedregoso de un rio seco. Pero no hay un puentecillo ni nada para cuando por aquí corra el agua, para entonces o no se podrá pasar o se irá por otro camino que los lugareños se sepan. Esta carretera, o camino carretero, va al pueblo de Costur.

Y seguimos y seguimos, y poco a poco vamos subiendo, y vemos valles, bancales y bancales y nubes que llaman gatuñas y que han subido por la pendiente de unos montes y al llegar arriba, ya no tienen fuerzas para continuar y se deslizan pendiente abajo, hasta que desaparecen para dejar visible el valle.   

Estamos en el término de l’Alcora, y como nos pilla cerquita vamos a ver el CASTILLO DE L’ALCALATÉN.

No sé que importancia tuvo este castillo en su época, ni qué acontecimientos ocurrieron en él, ni qué guerreros combatieron aquí. Pero hoy es un pequeño trozo de recuerdo, y menos mal que es algo todavía, y que lo poco que queda se ha consolidado. Son los restos de un castillo que se ha querido que su recuerdo no se pierda. Vemos lo poquito que hay que ver y nos vamos a comer al pueblo de al lado.


Lucena del Cid es un pueblecito y en lo alto del cerro en que se asienta la población se conservan restos de un castillo musulmán. Actualmente solo quedan las ruinas, ya que fue demolido al finalizar las guerras carlistas.

El castillo perteneció al último rey musulmán de Valencia. Por el Reino de Valencia han pasado varias civilizaciones que han influido en la cultura valenciana. Pero quizás el de mayor influencia haya sido el paso del islam debido al largo período que estuvieron en el Reino de Valencia (desde el siglo VIII hasta el siglo XIII). Es en el último período cuando aparece Abú Zayd, último gobernador almohade del Reino de Valencia. Su título de "sayyid" le designaba como un príncipe de sangre almohade. Firmaba los documentos con el nombre sonoro: "sayyid Abú Zayd”; añadiendo que era bisnieto del gran ‘Abd al-Mu'min, fundador del califato y secta almohade.


13-06 VALENCIA.



Estas fotos son de la iglesia barroca de San Juan de la Cruz, una auténtica joya de iglesia de este estilo en España.