Los
dos brazos del crucero también participan de ese dinamismo aunque su
base sea circular. No sé, ni se me ocurre, cuál pudo ser el motivo
de no hacerlas también elípticas.
La
larga nave central está cubierta por tres bóvedas curvas, que
cubren cada una de las elipses de la planta. Las pinturas de esas
bóvedas están hechas con una perspectiva que es como si estuvieran
vistas desde abajo. Lo que se narra en ellas pasa en el cielo. Pero
son trozos de cielo con bordes irregulares. Son trozos de cielo a
los que
nos llevan las columnas y las aristas de las ventanas superiores que
llenan de luz las pinturas y toda la estancia. Estamos en una iglesia
en la que nos rodea la luz de Dios y que nos lleva al Cielo, al
Paraíso, donde la luz es máxima.
Y
aunque hay tres grandes pinturas en las tres bóvedas centrales y
otras dos en los brazos del crucero, todas ellas se unen
plásticamente por la tonalidad de las pinturas, por los colores de
los bordes, por los colores y por las líneas de las aristas de las
columnatas y de las ventanas superiores.
Esta
es una de las pinturas de una bóveda circular del crucero. Pero
adopta la forma de las bóvedas elípticas, y hacia ella nos hacen
mirar todas las columnas, aristas, etc. de la misma manera que al
resto de pinturas. Esto es unidad de estilo en una obra de arte
total.
BAMBERG.
En
estas dos fotos se ve el Ayuntamiento Viejo de BAMBERG,
levantado
en una isla que está en medio del río que atraviesa la ciudad.
Una ciudad espectacular, que cuenta con más de 2.300 edificios de
interés cultural y que es Patrimonio de la Humanidad. Pasear por
ella es moverse entre edificios románicos, góticos, renacentistas y
barrocos, que surgen por todas partes. Es irse atrás, muy atrás en
la historia.

La
zona donde está el Ayuntamiento Viejo es el barrio de los burgueses
que se enfrentaban al poder de los nobles, sobre todo al poder del
Príncipe - Obispo.
Mientras
que el poder eclesiástico se situó en la orilla izquierda del río,
en torno a la plaza de la catedral, en la zona del Ayuntamiento Viejo
se instalaron el poder civil y los comerciantes.
Cuenta
la leyenda que los habitantes de Bamberg solicitaron al obispo unos
terrenos para construir su ayuntamiento. Al negarse este, los
ciudadanos clavaron unos postes en mitad del río
y crearon una isla artificial donde construyeron el edificio que hoy
vemos.
El
centro del poder eclesiástico se instaló en la orilla izquierda del
río, en la plaza de la Catedral, en la que está la citada catedral,
la Antigua Residencia del príncipe - obispo y la Nueva Residencia,
que la mandó hacer porque la Antigua estaba pasada de moda.
La
catedral se terminó en el 1012 en estilo románico. En 1081 fue
destruida parcialmente por el fuego. La nueva catedral, construida
por San Oto de Bamberg, se consagró en 1111, y en el siglo XIII
recibió su forma románica tardía, tal y como se puede ver hoy. La
catedral de Bamberg pertenece al estilo de transición
románico-gótico, y se caracteriza por la presencia de dos ábsides,
uno en cada extremo de la nave central.
En
los dos ábsides se celebran actos litúrgicos. El románico está
orientado hacia el este, hacia donde sale el sol; el gótico hacia el
oeste, por donde se pone el sol. No sé qué uso se les dará aquí,
pero en las que conozco, en el del este, que es por donde sale el
sol, se utiliza para los ritos de día, y la del oeste para los ritos
de la tarde, los de la muerte.
Esta
puerta me atrae especialmente porque es una muestra perfecta de la
transición del románico al gótico. Las arquivoltas y canecillos de
la parte superior son más bien románicas, y las seis esculturas ya
son góticas. En esta portada están representados Enrique II el
Santo y su esposa Cunegunda de Luxemburg. También están Adán y
Eva casi desnudos, algo inusual en el gótico. Esta puerta se llama
de Adán ¿Y por qué no llamarla de Adán y Eva, o la del emperador
Otón II? Más de una feminista actual diría que esta denominación
es un ejemplo del machismo ancestral.
El
caballero de la Catedral de Bamberg es una escultura que se
encuentra en el interior de la Catedral. Se trata de uno de los
mejores ejemplos escultóricos de los inicios del gótico entre la
transición del románico al gótico.
El
jinete de Bamberg destaca no sólo por ser una enigmática figura
sino por ser la primera obra que recuperó desde el Antiguo Imperio
Romano una tipología escultórica: los retratos ecuestres tallados a
tamaño natural. Además esta es la primera vez que aparece
representado en la historia del arte un caballo herrado. No se conoce
la identidad del caballero, ¡un caballero sin armas!
En
la catedral está el Sepulcro del Emperador Enrique II y su esposa
Cunegunda, realizada entre 1499 y 1513. Esta foto es de uno de los
laterales del sepulcro en los que se representan escenas de la vida
y muerte de ambos cónyuges. Aquí se le fue la mano al escultor y
representó al emperador como un "cabezón".
La
cripta de la catedral conserva el estilo original de tiempos de
Enrique II. Desde 1998 sirve para el entierro de los arzobispos de
Bamberg. Pero también, desde 1997, contiene la capilla en la que se
custodian los cráneos de Enrique II y su esposa Cunegunda. ¿Y por
qué no los dejaron donde estaban?
La
Antigua Residencia es un complejo de edificios residenciales que se
encuentra junto a la Catedral, y que sirvió
para la corte episcopal. Se edificó en el s.X, pero es con Enrique
II cuando se convirtió en residencia imperial. Los edificios son del
siglo XV, y son actualmente la sede del Museo de Historia Local de
Franconia.

El elemento más destacado es la fachada renacentista de
la entrada al patio, en el que se estaba celebrando un festival de
música, de ahí tanta banderita y tanto adorno. El palacio barroco no lo pude visitar. Se me hizo tarde. Así tengo pretexto para volver.
BAYREUTH
es
una ciudad que a partir del siglo XVIII entra en una época de gran
esplendor, y es cuando se construyen los grandes edificios barrocos
que posee. Vengo especialmente a visitar La Ópera del Margrave, que
es uno de los cuatro teatros barrocos que han persistido intactos y
es considerado, junto con los otros tres, una auténtica joya. Pero
todo mi gozo en un pozo; cuando voy a entrar el guardia que hay en
la puerta, me dice muy amablemente que todo está en obras. Como nota
mi frustración me invita a entrar para comprobar que todo está
lleno de andamios, y me dice que visite la Nueva Residencia, un
magnífico palacio barroco, que me gustará mucho.

En
1872 Richard Wagner dirigió la Novena Sinfonía de Beethoven aquí
e inicialmente consideró este lugar adecuado para representar sus
óperas, pero luego se decidió por la construcción de un nuevo
teatro dedicado exclusivamente a sus obras.
Me
voy andando hacia la Nueva Residencia, el gran palacio que me han
recomendado visitar. Estoy andando entre las 10.30 y las 11 de la
mañana. La ciudad está en fiestas y a esas horas veo como la gente
anda entre los tenderetes y compra las más diversas cosas, como los
niños montan en los caballitos y en los tiovivos y como otras
personas pasean lentamente, saludando a los conocidos y echando una
rápida ojeada sobre lo que hay expuesto en los puestecillos. Me
resulta impensable que en España, un domingo por la mañana, hubiese
esta actividad por muy fiesta que sea.

Los
niños me atraen tanto que voy muy despacio cuando paso junto a los
caballitos, y me entretengo en mirarlos, en ver sus caras llenas de
alegría e ilusión, y cómo los más pequeños se ponen a llorar y
se niegan a bajar cuando se lo dicen sus padres. Mis hijos hacían lo
mismo, y por lo que parece, es lo que hacen todos los niños del
mundo. Aquí
también venden algodón dulce, y también los niños se pringan la
cara y las manos cuando lo están comiendo. En gustos y en muchas
cosas de las que hacen los niños son iguales o muy parecidos.
La
Nueva Residencia se construyó a partir de 1753, el mismo año en
que un gran incendio destruyera la casi totalidad de la residencia
anterior. La Nueva Residencia es un testimonio de la destreza
arquitectónica de la época y de la tenacidad del pueblo en la
reconstrucción tras el incendio.
Este
palacio es un excelente ejemplo del llamado rococó de Bayreuth, un
estilo arquitectónico único que predominó en el siglo XVIII, y se
considera una de las principales obras de la arquitectura alemana del
siglo XVIII.
Las
habitaciones se conservan muy bien en su estado original. Esto
incluye el estuco, los paneles de las paredes, los suelos de parqué,
las puertas y mucho más. El mobiliario y las pinturas del palacio
son en parte originales, aunque algunos son añadidos posteriores.

En
el salón de banquetes las paredes están decoradas con discretas
pilastras dobles blancas y estuco de mármol gris, creando un entorno
discreto pero digno para las ocasiones festivas de la corte. Es solo
en la parte superior de la sala donde la decoración se vuelve más
colorida y elaborada.
Techo
con trozos de espejo. Los
palacios de la época barroca solían tener habitaciones en las que
las paredes estaban decoradas con espejos. Los espejos generalmente
hacen que una habitación parezca más grande y más iluminada, pero
el efecto creado por el uso de espejos de Wilhelmine es diferente.
Los fragmentos irregulares con huecos entre ellos no agrandan una
habitación, pero hacen que las paredes y los techos parezcan estar
perforados con agujeros. En el Palacio Nuevo solo el techo tiene
espejos. Los fragmentos se unen formando extraños motivos: leones y
dragones, delfines e insectos. Hay formas geométricas que alternan
con formas extrañas y producen una sensación rara de describir.

Sala
Japonesa. El
tema del jardín y el enrejado de la decoración de la Sala Japonesa
también se presenta en varias formas en otras habitaciones del
Palacio Nuevo. El uso de motivos orientales individuales también era
típico de la época. Marcos finos y elegantemente curvados dividen
las paredes de color verde claro. Las plantas de hojas pequeñas se
enrollan alrededor de los enrejados; Los pájaros de cuento de hadas
revolotean de un lado a otro, se posan en las ramas cargadas de
flores o picotean las semillas. En los espacios entre la decoración,
la pared parece estar abierta al exterior.


Las
habitaciones de la margravina comienzan con la Sala de la Familia
Prusiana, que contiene muchos retratos de sus padres y hermanos y
hermanas. Originalmente, la habitación estaba revestida con
preciosos paneles de madera de cedro, que tenían un significado
simbólico. Como árbol de hoja perenne que podía llegar a tener
varios cientos de años, era una referencia a la larga historia de la
dinastía Hohenzollern.
Todo
el palacio me parece elegante y suntuoso. Es un gran palacio barroco
o rococó, pues no sé distinguirlos, pero no le veo nada recargado.
El buen gusto y la moderación están presentes por todas partes.
Antes había tenido la idea de que en el barroco todo era recargado y
algo agobiante. En el mal barroco si que ocurre ésto, pero en el
buen barroco hay un óptimo equilibrio entre la suntuosidad y la
elegancia.