jueves, 1 de diciembre de 2016

BÉLGICA – Gante - Brujas
 junio 2012


         GANTE es una de las ciudades más bonitas de Bélgica. Estuve aquí hace muchos años en una visita relámpago de un viaje organizado. El autobús paró delante de la catedral, vimos el cuadro del Cordero Místico, salimos y volvimos a montar en el autobús que nos llevó a otra ciudad. Recuerdo que el guía español que nos acompañaba nos dijo que en Gante ya no había nada más que ver. Imagino que tenía planificado llevarnos a otros sitios, porque si de verdad pensaba que no había más que ver, poca idea tenía este hombre de  Gante.



Gante tiene unas iglesias enormes, preciosas. Son unas iglesias góticas altas, altísimas y llenas de luz, además de esa luz tan peculiar de los Países Bajos que todo lo envuelve, lo suaviza y lo dulcifica. Sus iglesias coinciden con el momento de gran auge de esta zona, el momento previo al nacimiento de Carlos V, el emperador. Y este momento de auge también se refleja en los palacios y en las casas de los nobles y comerciantes, y en los edificios comunales.
Yo creo que cada ciudad competía con las vecinas para ver cual hacía el ayuntamiento más lujoso, o la torre más alta, o cual contrataba al pintor más famoso para que pintase cuadros para tal iglesia o tal catedral. Carlos V se cría en este ambiente de lujo y no es raro que se lleve a España a los mejores pintores o los mejores cuadros que compró él o habían comprado sus padres o abuelos. Por eso en España tenemos la mejor colección de pintura flamenca antigua.
Paseando paso por el castillo de los Condes de Flandes, una de las pocas fortalezas románicas que quedan en Europa y cuya restauración no gustó a muchos porque se había alterado la austeridad y seriedad románica con almenas y otros adornos que se añadieron.

Es un placer pasear por toda la parte antigua de Gante, con sus casas tan bonitas, de siglos tan diferentes, tan variadas y a la vez tan uniformes, algo que es difícil de explicar pero que se entiende rápidamente cuando uno se pasea por aquí.  Gante tiene una pequeña zona con canales, canales que son los de aquí, que no se parecen a los de Venecia ni a los de las ciudades holandesas.
Mi caminar me lleva a varias iglesias y en el interior de una de ellas, para sorpresa mía, me encuentro con una fotografía de tamaño natural de una mujer desnuda vista de espaldas. Y me asombro porque no sé que puede pintar una foto así, sin ningún escrito ni comentario, en el interior de una iglesia.

           Salgo de la iglesia y le sigo dando vueltas al sinsentido de la foto, y mira por donde en una de las plazas de Gante, donde pasea la gente en esta tarde de domingo, se levanta un poco de viento que a su vez levanta las faldas de algunas mujeres. Puede ser que para los belgas ver los culos de las mujeres sea algo habitual y que tenga para ellos un sentido que desconozco, sentido que debe tener algo que ver con la religión y que les ha llevado a poner la foto de la chica desnuda de espaldas, a la que se la ve bien el culo, en el interior de la iglesia. ¡Desde luego que esto de viajar hace pensar un montón cuando se intenta comprender el punto de vista de otros!



           De entre las  ciudades que conozco a BRUJAS la considero  una de las más bonitas del mundo. Pasear por sus calles y junto a sus canales es volver a los siglos XV y  XVI.
Pero su belleza no está en su antigüedad. La antigüedad no otorga ninguna belleza a nada, como mucho le otorga interés histórico o antropológico, pero nada más. Esta ciudad fue bella desde sus comienzos. Sus habitantes tenían buen gusto a la hora de construir sus casas; los burgomaestres escogieron los mejores diseños para sus edificios públicos, y los arquitectos supieron edificar teniendo en cuenta lo que tenían alrededor y crearon bellos rincones a la par que bellos monumentos.


En esta ciudad, como en otras muchas, se aprecia porqué se consideraba a la arquitectura como una de las bellas artes. La arquitectura no es solo construir edificios que sirvan para vivir, rezar, etc. y que no se caigan y duren muchos siglos. La arquitectura debe crear edificios hermosos en un entorno de belleza en el que el hombre se encuentre a gusto. Brujas tiene de todo.
Sus canales le dan un encanto y una belleza que no es ni la de Venecia, ni la de Ámsterdam, ni la de Gante. Los canales de Brujas son los de Brujas, con nombre y características que le son propias. Son canales llenos de paz, de calma, de sosiego. En ellos parece que se reflejan los siglos y la quietud y la calma de los habitantes que han vivido en esta ciudad. Pero sus canales tienen que  ver mucho con las casas que los bordean.

Uno de los rincones más bonitos y más visitados es en el que se ve una vivienda con fachada de madera y un patio de otra vivienda. A mí me parece un rincón tremendamente bucólico y romántico, pero romántico en el sentido de evocar la vida en la Edad Media. Imagino a un hombre viviendo al otro lado de esas ventanas, leyendo libros, escribiendo a mano, mirando de vez en cuando hacia el canal, hablando con alguna mujer: madre, esposa o hijas sobre temas más o menos banales y a las mujeres bordando o cosiendo a la suave luz que atraviesa las ventanas. No sé porqué pero esa vivienda es lo único que me evoca. Si yo viviese en ella lo primero que se me ocurrirá hacer es lo que acabo de escribir: sentarme al lado de las ventanas que dan al canal a leer y a escribir.
Voy andando por una calle que conduce a uno de los grandes aparcamientos donde se bajan los turistas de los autobuses. Y mi sorpresa es enorme cuando veo un escaparate de una tienda que es un sex shop. Y lo que más me sorprende es el tamaño de los escaparates y la gran cantidad de artículos que hay expuestos. En España nunca había visto este tipo de tiendas en las calles más céntricas y con unos escaparates que muestran la mercancía de forma tan explícita. En Austria y en Alemania ya he visto otras tiendas similares, debe ser que en España estamos aún un  poco atrasados en este tema. Unas parejas de mi edad miran y comentan sobre lo que se ve. También se echan unas risas. Todos estamos de acuerdo en que el contenido de esta tienda, a nuestra edad, nos viene un poco grande.



Continúo paseando y mirando los antiguos palacios, el ayuntamiento y otros edificios más o menos públicos. No hay mucha gente en las calles, todavía es pronto y los turistas están empezando a llegar. Es una ventaja estar tan poca gente: se pueden hacer fotos tranquila y reposadamente y se puede uno sentar donde quiera. Y así, poquito a poco doy la vuelta al Brujas turístico y llego otra vez a donde había dejado mi coche.

           Muy cerquita de Brujas está DAMME. Es un pequeño pueblito a orillas del hermoso canal que une Brujas con el mar. Hace mucho calor. Unos chicos están pescando y tomando el sol al mismo tiempo. Un molino crea unos paisajes pintorescos.
Aquí en Damme, en lo que es hoy el ayuntamiento, se casaron Juana de Castilla (la que luego sería la Loca) y Felipe el Hermoso allá por los tiempos de Maricastaña.
¡Anda que no tuvo consecuencias para España aquel matrimonio! Quien lo iba a decir en el momento de la boda.

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